Acabados los exámenes empieza ese mes tan raro...que no se si me gusta o preferiría que desapareciera del calendario. Ya no hay que estudiar, pero ahora hay que trabajar todos los días. Así que el precio de las horas de los domingos cotizará muy alto. Lo bueno es que durante este mes voy a volver a disfrutar de los añorados sábados por la tarde.
El domingo 17 está planeada la gran comida de verano. Hoy ya he hecho algún que otro ensayo de platos principales y el resultado es que hay que mejorar bastante todavía...el punto de nieve me mata la verdad. Sea como sea, seguro que pasamos un buen rato.
Y ya queda menos para la gran boda. Sin haberme comprado la camisa, ni la corbata, ni los gemelos, ni los zapatos, sin ni siquiera haber ido a probarme el traje. Hay que hacer muchas cosas porque el gran día se acerca. Ya sólo faltan 3 semanas!
Dicho esto, preveo una última semana de julio corta (ya que el lunes es fiesta), pero larga (ya que contaré los días, horas minutos y segundos que queden para irme de vacaciones).
Deduzco que lo mejor de julio es que cada vez agosto está más cerca.